lunes, 14 de abril de 2008

Capítulo 47: El viaje hasta Lvov.





En la 1ª vemos la estación de Lvov, muy bonita, la de Kiev también lo es. En la 2ª, una calle de Lvov. En la 3ª se ve una plaza de Kiev, la 4ª es un edificio del monasterio patrimonio Unesco que hay en Kiev; en la 5ª una foto robada (había que pagar) del museo de Chernibyl, en los carteles los nombres de pueblos evacuados y desaparecidos, impresiona mucho.

El miércoles 19 preparo todo para el viaje a Ucrania, limpio el piso, ordeno todo y hago la mochila; aquí cometo un pequeño error y casi no pongo camisetas, esto es raro en mi porque normalmente reviso todo una y mil veces, así que cuando me olvido algo suele ser poco importante, pero repitiendo camisetas tengo suficientes, así que no pasa nada, de todas formas, y como comprobaréis, es un augurio de lo que va a pasar en este viaje.

Sobre las 8 de la tarde salgo con el coche hacia Banská. El tiempo está un poco mal y para el viaje parece que no va a ser muy bueno, me preocupa porque las ruedas ya están un poco gastadas, yo esperaba que hiciese buen tiempo para cambiarlas más tarde. Allá me voy tranquilamente, más adelante tengo que subir una montaña para llegar a mi destino, pero, claro, en la montaña nieva, como hace poco que empezó no hay demasiada nieve en la carretera pero a medida que subo hay más y más. El problema es al bajar, con poco dibujo en los neumáticos y con nieve el coche tiene poca adherencia y noto que alguna vez no tengo mucho control. En una curva piso un poquito el freno y el coche se me va, menos mal que iba muy despacio, a unos 30 km/h, hago un trompo, casi me doy contra un poste y me quedo atravesado en la carretera, me bajo y durante un par de minutos pienso qué hacer, por suerte el primero que pasa es un quitanieves y el conductor me ayuda, salgo de la nieve y continúo muy despacio. Un par de veces más el coche patina un poco pero consigo controlarlo, cuando llego a mi destino respiro tranquilo. Primer susto del viaje.

El jueves 20 mejora el tiempo y salimos por la mañana Lara, Javi, Joan Carles y yo, hacia Kosice. Allí vamos al aeropuerto donde esperamos a María José, una amiga de Lara que viene desde España, también nos encontramos con Dani, profesor en Banská, Javier, profesor del instituto Cervantes en Lublijana (Eslovenia) y Manuel, amigo de ellos. Al poco de salir de Kosice hacia a frontera empezó a llover y nevar. En la frontera yo estaba muy nervioso por la fama del país, que si las mafias, que si los polis son unos cabrones (que lo son), que si los sobornos, que si pueden hacerte pasar muchas horas para cruzar... Bueno, la verdad es que no tardamos demasiado, una media hora o poco más. Eso si, lo apuntan todo: los datos del coche, cuantos viajamos, datos de los que viajamos.

El primer tramo del trayecto desde la frontera hasta Lvov vamos juntos, al poco a Dani lo paran por exceso de velocidad pero, sorprendentemente, no le ponen multa. Más adelante nos separamos, Dani va más rápido porque tiene ruedas buenas y como por momentos nieva prefiero ser prudente, así que voy despacio, menos mal que la carretera estaba muy bien, porque otra cosa que nos habían dicho es que las carreteras ucranianas son muy malas, pero por lo menos esa no lo es, tiene carriles anchos y el asfalto está bien casi todo el recorrido. Otro dato interesante es que la gasolina vale un poco más de la mitad que en España y Eslovaquia, unos 70 y 80 por litro de 95 sin plomo.

Levábamos poco más de la mitad del camino cuando nos para la poli, me pide la documentación y nos vamos Lara y yo a la caseta con el tío. Nos explica que es una zona de 50 e íbamos 70 y tenemos que pagar una multa. Lara habla eslovaco y como se parece un poco al ucraniano y al ruso consigue hacerse entender. Le dice que es de noche y no vimos la señal, que llueve, que vamos a ir despacio, pero el tío empeñado en que tenemos que pagar, seguimos que tal y que cual, le decimos que no tenemos hrimis (o algo así, es la moneda local) y que no hay cajeros, y el tío nada, tenemos que pagar; Lara saca su cartera y se la muestra, dentro hay 1500 coronas eslovacas (son más de 40€), el tío pregunta si es mucho y Lara responde que no, que es poco (menos mal que yo no le enseñé la mía porque llevaba más de 100€ en ella). Le ofrecemos pagarle en coronas y que él las cambie, pero tampoco, que hay que pagar en hrimis, euros o dólares. En esto le llega un sms a Lara y le dice al poli que son nuestros amigos ucranianos que nos esperan en Lvov y que quieren saber donde estamos (mentira, eran los del otro coche); al rato quiere saber de qué trabajamos y le explicamos que somos profesores en Eslovaquia y a la pregunta de si pagan mucho le decimos que no, que Eslovaquia es un país pobre y que pagan mal (lo que es cierto, pero más que en Ucrania se gana). Bueno, seguimos terciando con el tío, ofreciéndole pagar en coronas otra vez, que comprenda, que si los amigos, que si vamos despacio...; al final el tío se debió convencer de que no teníamos nada y nos dejó ir sin pagar. Tuvimos algo de suerte, pero Lara estuvo fantástica en la negociación. En cambio a los del otro coche los pararon y pagaron 80€, no sé si no negociaron bien o no había ninguna chica, pero nosotros nos salvamos.

Muy contentos continuamos el camino, y ya bastante cerca de Lvov pillo un bache y al poco me doy cuenta de que voy sin aire, ¡había pinchado!, lo gracioso del pinchazo es que el coche tiene casi 8 años y era la primera vez que pinchaba, ¡y voy a pinchar en Ucrania, de noche y nevando!. Nos bajamos y cambiamos la rueda, tardamos media hora porque no sabíamos donde estaba nada, pero lo conseguimos sin mayores contratiempos. Una vez recogido todo continuamos y al llegar preguntamos por la estación de tren, donde nos esperan los del otro coche. Dejamos los coches en un garaje cerca, compramos los billetes y cerca de la una de la mañana hora local (una más que en Eslovaquia y España) subimos al tren que nos llevará a Kiev.

El viaje en el tren es bastante curioso. Estaba casi lleno, no es demasiado caro por lo que son muy populares. Salimos hacia 1 de la mañana y la llegada está prevista para las 9:30 creo recordar. Lo primero que te llama la atención es que todos son coches cama, cada viajero tiene una litera, no hay puertas que separen los compartimentos y lo que sería el pasillo también tiene literas. Todo esto es en 2ª clase, en 1ª los compartimentos tienen puertas. La revisora te da unas sábanas y hay almohadas y mantas. Después de preparar las literas para dormir y ser el objeto de la atención y curiosidad de la mayoría de los viajeros, nos vamos a la cafetería a tomar unas cervezas, allí estamos un rato largo con la camarera y un tío que aparece y se pone a hablar con nosotros. Para picar compramos unas bolsas de calamares secos que están muy buenos, y muy salados también.

A mi me cuesta dormir bastante, entre el traca-traca del tren y que no las tenía todas conmigo por si nos robaban, me despertaba cada media hora. Yo llevaba la cámara que me costó mas de 200€, el móvil, la PDA, ropa..., y claro, los prejuicios sobre Ucrania que tenemos pesan lo suyo, debo reconocerlo; nos pensamos que todos son mafiosos y ladrones, que nos van a robar y a secuestrar y a quitar un riñón para trasplantes..., y claro, las tías son todas medio putas y que con decir que eres extranjero ya ligas seguro, pues nada más lejos de la realidad, el que muchas salgan del país, engañadas o no, a trabajar en la prostitución en Europa occidental no significa nada, ¿o es que no hay putas españolas, francesas, alemanas...?, también hay mucha gente que emigra en busca de una vida mejor y son honrados, hay que intentar entender las situaciones y no simplificar.

Si parece ser cierto que tienen muchos problemas con la corrupción (mirad los ayuntamientos y políticos españoles, en todas partes se cuecen habas) y yo no digo que no ocurran esas cosas, lo mismo que en todos lados, y tampoco es cuestión de ir por ahí mostrando que tienes dinero y cosas así, y seguro que en muchos sitios hay que pensárselo dos veces antes de entrar, pero eso también pasa en España, yo he estado en sitios en Madrid donde no me sentía muy seguro y no las tenía todas conmigo. Pero lo importante es que no pasa nada y llegamos a Kiev sin problemas.

Capítulo 46: El cumpleaños de Aga.





En la 1ª en la fiesta latina (Aga, Eva, yo y Rafa). En la 2ª están Aga y su amiga Ania en el zulo. En la 3ª una escultura en el Danuviana, un museo a las afueras de Blava, en un sitio al lado del río alucinante y cerca de Austria y Hungría. En la 4ª un coche con las ruedas un "poco" gastadas y en la 5ª vemos una terraza con una silla para descansar, decoración a la eslovaca.

El fin de semana del 1 y 2 de marzo Aga viene a Zilina de visita. El viernes cenamos y salimos un poco y el sábado nos damos un paseo y vamos de compras, por la noche estamos invitados a una fiesta latina donde actúa Arnaldo, un cubano que vive aquí, lo pasamos bastante bien en la fiesta, pero yo estaba muy cansado del viaje y nos retiramos no muy tarde. La siguiente semana tengo algunos exámenes y poco más, lo más reseñable es que paso bastante tiempo con un curso de HTML que estoy haciendo, ya lo he empezado tarde así que es hora de ponerse las pilas.

El sábado 8 voy para Blava, donde me esperan Aga y una amiga suya llamada Ania, que viene desde Varsovia para celebrar el cumple de Aga, que es al día siguiente. Después de comer vamos a Blava, habíamos quedado para cenar con 15 personas para celebrar el cumple, se le dan regalos y nos vamos a bailar al zulo, lo pasamos muy bien, la mayoría terminó con unas cuantas copas de más y sin poder hablar muy bien, ya me entendéis...

La semana siguiente hay exámenes de maturita escrito de 5º y de 4º, esos días hay cambios de horarios y de clases. El sábado 15 nos acercamos a Viena con Naiara para ver una exposición en el museo Albertina sobre pintura del siglo XX muy interesante. La semana siguiente es muy corta porque el jueves ya no trabajamos, es Semana Santa y tenemos vacaciones del 20 al 25 de marzo. Estos días tenemos un reunión y me dan una mala noticia. Resulta que Pili, la profe de matemáticas, vuelve a España el curso siguiente y la directora tiene la idea de cambiar la plaza de matemáticas por una de lengua porque no encuentran profesores eslovacos de español (cosa normal porque los sueldos son bajos y si por encima tienes que pagar el alquiler pues no salen las cuentas). El resultado de todo esto es que yo daría física y matemáticas y seguramente no tendría las clases de 1º, que son las mejores y más divertidas.

La idea no me hace ninguna gracia porque tendría que trabajar mucho más, preparar lo de matemáticas, muchos más exámenes y todo eso, perdería mucha calidad de vida y no me apetece; le digo a la directora esto pero ella me dice que en otros centros hay un lector para mates y física (eso es cierto pero nosotros tenemos dos clases de 2º a 5º y en los otros centros, no todos, solo tiene una clase) y que la lectora de francés está en la misma situación. Tengo pocos argumentos que oponer así que es casi seguro que el año que viene estaré peor. Lo único que podemos hacer es enviar una carta al ministerio explicando la especial situación de nuestro centro para que volvamos a ser 6 lectores como el año pasado, no surtirá efecto, ya lo sabemos, pero por lo menos damos a conocer nuestro problema.

Capítulo 45: Las últimas fotos de África.





En la 1ª, un cartel en la calle anunciando partidos de fútbol europeo. En la 2ª, unos niños en la calle que no iban a la escuela. En la 3ª podemos ver el ferri lleno de coches y de gente. En la 4ª estamos yo y JC descansando en la habitación en Jamjambury. En la 5ª vemos un detalle del asfalto en una zona cerca del hotel, estaba hecho con conchas.

domingo, 30 de marzo de 2008

Capítulo 44: Alguna fotos más de Gambia.





En la 1ª vemos pescados ahumados listos. En la 2ª mujeres llevando el pescado a la playa para venderlo. En la 3ª podéis verme al lado de una termitera, hay muchas y algunas muy grandes. En la 4ª vemos un mercado de ganado. En la 5ª un anuncio del presidente para el desarrollo del país, pero tanto como super power no se yo.

Hay algo muy curioso de Gambia, los cristianos, que son minoría, se casan con los musulmanes y ninguno cambia de religión, esto sólo pasa allí y en Senegal me parece; también se casan entre etnias distintas y no hay problemas de convivencia entre ellos. Esperemos que no llegue un día un iluminado y les diga, como en Ruanda, que los "no se que" son unos demonios y que hay que matarlos.

Otra cosa importante cuando se viaja es que se debe intentar ir libre de prejuicios y con la mente abierta, incluso cuando se va al pueblo de al lado o se habla con el vecino. Esto es harto difícil y lo digo por experiencia propia. Como ejemplo hablaré de los madrileños; en casi toda España tienen bastante mala fama, que si son chulos, que si se creen los reyes del mambo por ser de la capital, que si piensan que los del resto del país somos unos paletos..., cierto es que hay madrileños que son así y que algunos cuando salen de allí se comportan como si todos fuésemos sus sirvientes, pero esa panda de gilipollas son un minoría. Éste es un prejuicio totalmente falso y lo sé porque he vivido allí seis años. Por lo menos conmigo los madrileños siempre han tenido un trato excepcional, salvo en muy raras ocasiones; me he sentido allí como en casa, nunca como un extraño, un visitante o un extranjero y he hecho buenos amigos en esa maravillosa cuidad (aunque por circunstancias ahora tengamos poco contacto), tanto es así que es como mi segundo hogar y siempre que puedo voy unos días de visita. Si es que al final la mayoría de la gente de Madrid no es de allí. ¡Viva Madrid, leches!.

Lo he explicado por algo sobre Gambia que voy a contar, no está relacionado directamente pero sirve para entenderlo. Resulta que en Gambia los niños son circuncidados y las niñas sufren la ablación, cada vez menos pero es muy común. Bien, en occidente nos escandalizamos con el tema de la ablación de las niñas, y siempre se habla de ello para criticar a los musulmanes. Pero un día hablando con nuestro guía en Gambia nos explicó por qué lo hacen. Ellos dicen que si una mujer no es mutilada (no hay otra palabra), entonces siempre va a tener necesidad de hombre (y como ejemplo ponen a las europeas mayores que van a Gambia para acostarse con jóvenes), pero que si es mutilada, entonces a partir de los 40 y pico o 50 años (fijaos que coincide con la menopausia) ya no tendrá esa necesidad y se podrá dedicar rezar y a purificar su espíritu. Nos explicó también que las mujeres mutiladas sienten placer igualmente, no lo sé, habría que preguntárselo a ellas. Antes los niños y las niñas van a una especie de escuelas unos meses donde les enseñan a comportarse y donde supuestamente se purifican antes de la ablación y la circuncisión, me imagino que es una especie de sustituto de las escuelas al estilo occidental, pensad que estas culturas son, o eran, culturas de tradición oral, me parece que muchas de sus lenguas no son escritas o lo son hace poco. Pues ahora viene lo bueno, los niños cristianos también son circuncidados y las niñas cristianas también son mutiladas.

Todo esto me lleva a pensar que estas costumbres vienen de muy antiguo, de antes de que las grandes religiones monoteístas apareciesen por allí. Mirad la importancia de esto, no es un tema religioso como nos hacen creer, es un tema cultural que me parece que es mucho más antiguo, lo que pasa es que se da en países que ahora son mayoritariamente musulmanes. Habría que saber si realmente en algún escrito de Mahoma se habla de ello como un precepto religioso, agradecería información sobre ello. ¡Cuidado!, yo no defiendo la ablación, al contrario, me parece horrible, lo que intento decir es que, según lo que he visto y mi conclusión personal, no es un tema de los musulmanes como nos quieren hacer creer, es una tradición cultural muy antigua. Con todo esto quiero hacer ver que muchas veces, casi siempre, las informaciones nos llegan manipuladas según no sé que intereses de no sé quien, pero que la realidad hay que verla directamente, no siempre es suficiente con lo que nos cuentan. Debemos estar siempre alerta ante esto y pensar un poco antes de elaborar juicios sobre cosas de las que en la mayoría de las veces no tenemos información suficiente u objetiva.

Capítulo 43: Las conclusiones de África.





En la 1ª vemos un cocodrilo revolviéndose en el agua. En la 2ª un mono ya entrado en años pero que parece que está un poco fumado. En la 3ª camino de la isla donde estaban los hipopótamos, otra vez una vegetación increíble. En la 4ª un hipopótamos visto a unos 15 metros, son enormes y hay que tener cuidado porque son muy agresivos y territoriales. En la última uno de los múltiples pájaros que se pueden ver.

Me gustaría señalaros algunas cosas que me han llamado la atención de Gambia. En primer lugar decir que es un mundo totalmente distinto, te das cuenta al momento de lo diferente que es aquello y como cambian las mentalidades. Esto no tiene nada que ver con su nivel de desarrollo o con la economía, simplemente es distinto, y no hablo de las diferencias que puede haber entre españoles y eslovacos, que las hay y muchas, o cosas de este estilo, es que parece que has cambiado de planeta. Con lo poco que hemos podido ver y conocer, se ven las diferencias de trato entre la gente, el ritmo de vida, sus costumbres, sus horarios...; y eso que la cultura occidental ya está arrasando con todo, como en todos los sitios, esto no es una crítica a nada, la cultura occidental tiene sus cosas buenas y malas, pero debido a la presión del imperialismo cultural y económico que ejerce sobre el resto del planeta, por el camino se pierden cosas.

Se me ocurre que tal vez esta es una de las muchas causas de que muchos países de África, Asia, centro y sur de América (es decir, no occidentales) son tan inestables o no dan avanzado, los occidentales damos por supuesto muchas cosas que nosotros debido a nuestra cultura y bagaje cultural tenemos asumidas desde hace siglos o mucho tiempo, de repente llegamos a un sitio y les imponemos nuestras costumbres, formas de pensar y todo eso; ellos tienen que asumir en pocos años, sin ayuda ni educación, cosas que nosotros tardamos siglos en llegar a ellas, y a veces cosas que ocurrieron hace poco tiempo.

Por ejemplo, los países occidentales claman al cielo por que muchos niños de estos países trabajan (no estoy hablando de la explotación infantil, es otro tema), o en sus casas o fuera de ellas, y no van a la escuela, pero se olvida que mismo en España hasta hace pocos años los niños trabajaban bastante ayudando a sus familias; por suerte no fue mi caso que con algunas pequeñas ayudas algunas tardes en el campo era suficiente, pero yo tenía compañeros en EGB, hace de esto unos 25 años, en ciertas épocas del año, por ejemplo durante la vendimia a finales de septiembre, no venían a clase, y no era por gusto, es que TENÍAN que ayudar a su familia, o algunas tardes se quedaban cuidando las vacas, y cosas parecidas. Preguntad y veréis que la mayoría de nuestros padres y abuelos dejaron la escuela porque tuvieron que empezar a trabajar para ayudar en casa, si es que es normal, lo primero es comer y el resto ya vendrá. Seguro que si los padres de esos niños que trabajan ganasen un buen sueldo, suficiente para vivir bien, esos niños estarían en las escuelas o jugando que es lo que tiene que hacer un niño. ¿Cuándo se prohibió el trabajo infantil en Europa?, poco más de 100 años creo yo, no es tanto tiempo.

Esto da para libros y tesis, pero al final casi todo esto es culpa del dinero, las empresas no miran más que el dinero, y no lo digo por criticar, es una realidad. Hace un tiempo que grandes compañías exigen a sus proveedores en países del tercer mundo que no trabajen niños en ellas, pero antes lo hacían y ellos lo sabían, y no es que les importase, no, no les importa una mierda, lo que pasa es que se empezó a enterar la población de los países ricos, que al final son sus clientes, y debido a las protestas decidieron crear un "código ético" por miedo a perder clientes, no me creo nada que les importen los obreros de esos países, simplemente es dinero.

Me estoy saliendo del tema, pero el otro día leí un artículo muy interesante que da mucho que pensar. Fijaros que cuando todo va bien economicamente y se gana dinero, las grandes empresas y los gurús de la economía hablan de liberalizar los mercados y de bajar los impuestos y que el estado debe dejar que el mercado funcione solo....; sin embargo cuando hay crisis, como ahora, esos mismos fenómenos son los primeros que le piden al estado ayudas y subvenciones y cosa por estilo. El tema es que si gano mucho es para mi, pero si hay crisis debe pagar el estado, muy buena teoría económica, si señor.

Otra cosas que no pillo es que en buenas épocas hay muchas empresas, sobre todo los bancos, que ganan dinero a manos llenas, con aumentos del beneficio anual del 15% o más, y esto ocurre durante muchos años seguidos (mirad España los últimos 15 años); bien, yo entiendo que las empresas deben ganar dinero, pero con ganancias tan exageradas me pregunto por qué siguen eliminando empleos, pagando mal a muchos empleados (sobre todo jóvenes)..., y lo que menos entiendo es por qué con tanto beneficio no bajan un poco los precios de los servicios que ofrecen. Se me ocurre a bote pronto que las telefónicas ganan muchísimo dinero, demasiado, pero solamente bajan los precios cuando se lo obliga el regulador o cuando ven que pierden muchos clientes; o los grandes bancos que ganan miles de millones de euros y no bajan los precios de servicios y comisiones ni un puto céntimo.

En fin, esto no es de lo que iba a hablar, seguiré con lo que estaba en el siguiente capítulo.

jueves, 27 de marzo de 2008

Capítulo 42: El resto del viaje.





La 1ª, un coche fúnebre que se ofrece de taxi hacia Banjul, llegarás vivo o muerto. En la 2ª vemos cabañas de poblados en el interior del país, en la 3ª una hermosa foto de JC desde el ferri. La 4ª nos ofrece una vista de la flora salvaje de las orillas del río. En la 5ª, restos arqueológicos.

Voy a resumir rápidamente el resto del viaje. El día de la escuela, después de salir con un nudo en la garganta nos fuimos a visitar un parque natural, una reserva de monos, pájaros, serpientes y cocodrilos salvajes. Al salir comemos en un sitio espectacular en medio de un manglar (zona del río con unos árboles típicos), está hecho de madera y se come bien. Por la noche decidimos irnos a la zona de marcha para conocerla un poco, cenamos y después vamos a una discoteca, allí me pasa algo increíble, me entran un montón de tías de forma muy descarada, te preguntan como te llamas y cosas así, si les das cuerda es muy fácil ligar, claro que realmente eso no es ligar, es turismo sexual, que ya se ve (abuelos de 60 años con tías de 20 y cosas similares), todavía no mucho porque aún no hay demasiado turismo, pero como la cosa siga así en poco tiempo será como Cuba. Tengo que decir que las africanas son guapísimos, mucho, casi siempre delgadas y muy elegantes al andar, muy erguidas.

Al día siguiente volvemos a quedar con Jim, nos vamos a un santuario de peregrinación y a una especie de zoo de reptiles donde nos enseñan un montón de serpientes, algunas muy venenosas. Al terminar vamos a comer a una playa muy bonita y por la tarde nos acercamos a Lamin, que es el puerto pesquero más importante de Gambia. Las barcas llegan con el pescado y las mujeres van a buscarlo con unas cestas, lo traen a tierra y se vende a los intermediarios. También hay una zona donde se ahuma para la exportación. Hay un bullicio tremendo y nuestro guía compra un atún enorme por unos 3€. Como siempre hay muchos niños pegados a nosotros pidiéndonos cosas y hablándonos. Un sitio muy interesante.

El sábado 23 salimos hacia el interior, nos vamos a visitar Jam Jam Bure (Georgetown), una ciudad en una isla en medio del río y otra ciudad más al interior. El viaje es muy largo y pesado, solo en cruzar el río con el ferri nos lleva varias horas, y eso que nuestros acompañantes sobornaron a los guardias, los nativos pueden estar esperando más de un día; después las carreteras son muy malas por lo que avanzamos despacio. Llegamos a nuestro destino casi de noche así que cenamos y a dormir. Al día siguiente, el 24, después de una larga discusión con Jim por el dinero para pagar un viaje por el río, vamos en una lancha a ver hipopótamos. Somos nosotros cuatro, el guía y tres más, ellos se pasan el viaje fumando porros y bebiendo te, que está buenísimo, muy caliente y concentrado. El viaje es divertido, conseguimos ver dos hipos, varios monos y un montón de pájaros, y el paisaje es increíble, la flora es típica de la selva.

Al regresar salimos hacia la otra ciudad, no recuerdo su nombre, no sé muy bien a que vamos allí, llegamos tarde y vamos al sitio donde dormimos, al igual que la noche anterior es muy muy cutre, dormimos vestidos por encima de la "sábana", en esta ciudad además hay apagones cada rato. A la mañana siguiente regresamos a la capital, de camino vemos unos restos arqueológicos muy antiguos, una especie de menhires. En el camino vemos una manada de babuinos salvajes cruzando la carretera. El paisaje en el interior pero lejos del río cambia, es bastante seco ya que estamos en la estación seca, la tierra es roja (en todo el país) y la vegetación es más de sabana, se ven muchas termiteras y pasamos por muchas aldeas y poblados de chozas redondas de barro y paja muy pobres. A pesar de ser todo el país muy pobre, se ve una gran diferencia entre el interior y la costa, que está mucho más desarrollada.

Volvemos al hotel tarde así que cenamos con Ian y poco más. El martes 26 no tenemos tiempo para mucho, JC y yo vamos a comprar algunos regalos mientras los otros dos se quedan en la playa. En la cuidad encontramos a Ian con una inglesa que vive allí hace 7 años y su novio gambiano, nos acompañan de compras y quedamos para tomar algo después de comer para despedirnos. Comemos en el restaurante Kunta Kinte cerca de nuestro hotel, aparecen los ingleses y nos despedimos, tenemos que hacer las maletas, también aparece Jim para despedirse, le dejamos algo de ropa, zapatillas, cremas varias y le damos algo de dinero como agradecimiento por acompañarnos. Mi maleta pesaba bastante menos, en total me dejé unas 15 camisetas, un bañador, unas bermudas, dos pares de zapatillas, calcetines, una gorra y alguna medicación, todo esto lo repartí entre Jim, uno que curraba en la piscina del hotel y algunas cosas quedaron en la habitación, espero que no se pelearan por ellas.

Nos recogen para llevarnos al aeropuerto de donde sale el avión pasada la media noche. Nuestro plan es el siguiente, aterrizamos sobre las 6:30 en Barcelona, nos vamos al centro donde hay autobuses directos hasta el aeropuerto de Girona, donde tenemos que tomar el avión para Bratislava hacia las 12:30. Estaba todo bien planeado, teníamos tiempo para ir de un sitio a otro sin agobios, pero hubo un pequeño problema. Cuando ya estábamos muy cerca damos la vuelta para repostar en Valencia, la escusa del capitán es que hay mucha niebla en Barcelona, que quizás no podamos aterrizar y que tenemos poco combustible para esperar.

El resultado de todo esto es que llegamos una hora y media tarde, eso significaba que nuestro maravilloso plan se iba al garete. Estamos nerviosos porque ya no hay combinación, en el aeropuerto no saben las combinaciones en tren o bus hasta Girona (viva Aena), ya agobiados subimos a un taxi que nos tranquiliza diciendo que llegaremos, pero en cruzar Barcelona de sur a norte perdemos mucho tiempo, era hora punta, y para más emoción, poco antes de llegar hay una caravana por un accidente. Pagamos, creo recordar, unos 140€ por el viaje, salimos con fuego en el culo para facturar y, menos mal, por 10 minutos conseguimos facturar, tenemos tiempo apenas para comer algo antes de subirnos al avión. Una vez en Blava vamos al centro para separarnos, ellos para Banská y yo para Zilina. Llego a casa el miércoles 27 bastante tarde y muy cansado, y al día siguiente me esperan en la escuela.

miércoles, 26 de marzo de 2008

Capítulo 41: La escuela.





En la 1ª vemos la entrada de la "escuela". En la 2ª estamos en el despacho hablando con el director y Jim. En la 3ª se puede ver la clase de los pequeños, fijaos como nos están mirando; ejercicio, intentad contar a los niños (y no salen todos en la foto). En la 4ª la clase de los grandes, y tampoco están todos, pero que no falten las sonrisas. En la última un cartel en la pared sobre la bandera de Gambia.

El jueves 21 por la mañana quedamos con Jim cerca del hotel donde nos está esperando con un coche y el chófer para llevarnos a la escuela donde trabaja; regateamos un poco el precio del coche y allá nos vamos. La escuela está en Serre Kunda, que es la ciudad más grande de Gambia, tiene unos 300.000 habitantes, y la impresión que da es que es una gran chabola, los edificios son pequeños y muy mal conservados, pocos son nuevos, y hay muchas casas de chapas de madera y de metal, solamente unas pocas calles están asfaltadas, mal asfaltadas pues hay muchos baches y socavones.

En toda la ciudad, y en todo el país, hay un tráfico incesante de gente andando no se sabe hacia donde y de coches, motos y bicicletas, los peatones casi siempre parece que está paseando sin rumbo, la idea que tienes al final es de una tremenda desorganización en todo, eso forma parte del encanto del país, y me imagino que de toda África, todo es muy tranquilo y no hay prisa nunca para nada, el tiempo no existe. Toda la ciudad es un inmenso mercado donde se está continuamente negociando todo, casi cada portal de una casa es una tienda de algo y hay muchos puestos de venta en la calle, mucha gente vende comida, agua, fruta, relojes, gafas de sol y todo tipo de mercancías.

Al final del trayecto llegamos a la escuela, si se puede llamar escuela. Me explico, el "edificio" consiste en una casucha dentro del recinto de una carpintería. La casucha tiene tres estancias, una pequeña que hace las veces despacho y cuya superficie es de aproximadamente 3*3 metros, es decir, unos 9 metros cuadrados. Después hay dos clases, una "grande" (unos 4 *6 metros) donde por la mañana estudian los más pequeños, desde los 3 hasta los 7 años; en total debe haber unos 45 - 50 niños sentados varias filas de bancos. La clase pequeña es de unos 5*4 metros y en esta están los mayores, desde los 7 hasta los 12 años, más o menos, en esta clase hay menos niños, unos 35 "solamente"; todo esto por la mañana, por la tarde van los adolescentes a lo que sería la educación secundaria y tienen entre 13 y 18 años. En las clases lo único que hay es una pizarra muy gastada y murales en las pareces. Por supuesto, hablar de tener electricidad es una utopía, la luz apenas entra por la puerta y un par de ventanucos, todo está inmerso en una ligera penumbra y hace mucho calor.

Nuestra llegada a la escuela crea un gran revuelo, los niños en cuanto nos ven se acercan a tocarnos al grito de toubab (se lee tubab) que es la palabra con la que nos llaman a los blancos, pero sólo los niños, no escuché en todo el viaje que los adultos nos llamen así. El origen de la palabra viene de unas conchas que los primeros colonizadores blancos llevaban colgadas, con lo que se quedó el nombre. El griterío de los niños es impresionante y todos quieren cogerte de la mano o tocarte, no sé si se lo mandan hacer pero parece que no, en otros sitios nos ocurre lo mismo con los pequeños. En la escuela trabajan nuestro guía, una chica, un chico y el que sería el director. Los pequeños nos cantan una canción de bienvenida y después otra sobre la bandera de Gambia, los mayores otra canción y el director les pregunta por capitales de varios países y responden todos a coro. Después después nos sentamos a hacer fotos con los niños, no paran de tocarnos y agarrarnos; a Lara, que tiene el pelo castaño, le tocan el pelo y a mi casi no me dejan levantarme. La impresión que tenemos los cuatro es de una intensa emoción, se te pone la piel de gallina, me atrevería a decir que todos teníamos las lágrimas a punto de salir, y aún ahora mientras escribo y recuerdo la visita me emociono.

Al salir de las clases nos vamos a hablar con el director y con Jim al despacho. Tienen un ordenador del año catapún, pero como no hay electricidad lo utilizan para pegar recados en la pantalla. Nos cuentan que tienen lista de espera, solo pueden tener un determinado número de niños, cuestión de espacio. Otro dato importante es que el estado no les da nada, y cuando digo nada es NADA, el alquiler del local y el sueldo de los profesores sale de donaciones de los padres, empresas y algunos turistas que van a visitar la escuela. De esta manera no pueden pagar sueldos muy altos y los profesores cambian frecuentemente, solo el director y Jim son un poco permanentes. También nos cuentan que el gobierno les exige tener un baño para los niños, claro que no les ayuda a construirlo, el coste es de unos 200€ y tienen un par de meses para terminarlo porque si no les cierran la escuela. En cuanto a material escolar os lo podéis imaginar, tienen muy pocas cosas, algunos libros, láminas, papel, libretas, bolis y lápices, pero de todo bastante poco. Nosotros llevábamos material que compramos antes de salir ya que en algunas páginas de internet recomendaban llevarlo. Tuvimos el pequeño fallo de dárselo todo a ellos, deberíamos haber dejado un poco para otros días ya que allí por donde pasábamos los niños nos pedían cosas para la escuela, tomad nota si vais un día a África.

Al final hemos hecho una donación 30€ por cabeza para la escuela que le entregamos al día siguiente a Jim. También les pedimos la dirección de la escuela y el correo electrónico. La idea que tenemos los cuatro es intentar hacer una especie de campaña en nuestras escuelas para recaudar dinero o material y enviárselo. De momento no hemos empezado porque la vuelta te mete otra vez en la vorágine del día a día y no tenemos demasiado tiempo, pero antes de fin de curso intentaré hablar con la directora y con algún profesor para que me ayuden a organizar algo.

De verdad os digo que estando allí y viendo las condiciones de la gente te sientes bastante estúpido por preocuparte tanto por las tonterías que piensas que son importantes y no lo son. Tendríais que ver las sonrisas de los niños y de la gente, no tienen casi nada y sonríen, no se si son felices, pero sonríen todo el tiempo, algo es algo, en occidente lo tenemos todo (o eso pensamos), pero yo no veo a la gente demasiado feliz, no sé que os parece. Podréis decir que yo soy el primero que está todo el día con esas tonterías y es cierto, soy un producto de nuestra sociedad occidental, y nuestra sociedad tiene muchas cosas buenas no lo niego, pero en otras muchas es una mierda pinchada en un palo, o por lo menos en lo más importante, que es la felicidad de la gente falla bastante creo yo.

jueves, 13 de marzo de 2008

Capítulo 40: La llegada a Gambia.






En la 1ª, el bar donde estuvimos de cañas en Barcelona, pregunta, ¿es Verdi 30 ó Verdi Bo?. En la 2ª cenando en la ciudad condal. En la 3ª comiendo con nuestro guía en medio de los manglares. En la 4ª, en medio de una playa paradisíaca aparece una vaca. En la 5ª en el santuaruo, vemos un baobab muy grande.

Por fin a media tarde del martes 19 despegamos hacia Banjul, la capital de Gambia. El vuelo dura unas 4 horas y media, pero allí tienen una hora menos, igual que en Canarias y Portugal. En el avión, casi lleno, van bastantes turistas y un montón de gambianos, también hay dos deportados en la parte trasera a los que acompañan dos polis hasta Banjul.

Justo antes de embarcar ya nos pasa una cosa muy divertida. A nosotros nos sobran quilos de equipaje, así que unos nativos nos preguntan si se los pasamos que ellos los necesitan, la tía del mostrador se enrolla y dice que lo podemos hacer, y se los damos a ellos. Aparece después una señora que viene desde Francia y que lleva demasiado peso y demasiadas bolsas, no habla ni una palabra de español ni de inglés, pero otra que es española-gambiana y que, más o menos, se entiende con ella, nos piden si podemos llevarle ropa en nuestras bolsas de mano y alguna bolsa más y le decimos que si. Entonces empezamos a abrir las bolsas de la señora y a meter ropa en las nuestras. También nos llevamos una bolsa de mano, le preguntamos si tiene líquidos y cosas así y dice que no, pero al pasar el escáner pita y como tiene un candado no la podemos abrir, el poli dice que no nos la deja pasar, o se abre o se queda allí, decidimos esperar a que pase la dueña, al final aparece y después de abrir vemos que sólo es un bote de crema para la piel.

El vuelo es bastante largo y aburrido pero, por fin, hacia las 11:30, hora local, aterrizamos. El aeropuerto es pequeño y parece desorganizado, hay colas para los pasaportes y para el escáner, donde se monta un follón tremendo porque muchos de los nativos que viajan con nosotros llevan cosas que no quieren declarar en la aduana. Después del control aparecen los guías de la agencia para llevarnos al hotel. A la salida aparece un montón de gente que te quita las maletas de la mano para llevártelas al autobús, claro que al final te piden pasta por ello y le damos monedas sueltas, pero son unos cabrones porque no se las reparten y entonces todos los porteadores le piden a todos los pasajeros. Bueno, a la llegada hace bastante calor y hay humedad, a pesar de ser la estación seca. No van dejando en los hoteles y nos vamos a darnos una ducha. Después salimos a tomar unas cervezas con dos chicos que trabajan en el hotel y que se ofrecen a llevarnos a un garito, una vez allí aparece gente que nos ofrece viajes, collares, ir a pescar y cosas así. Como estamos muy cansados nos vamos pronto al hotel para descansar.

Al día siguiente quedamos para desayunar, pero antes tenemos siempre un ritual. Ya comenté que llevamos bastante medicación básica, lo más importante son las pastillas para la malaria, se llama malarón y una caja de 12 pastillas cuesta unos 40€, vamos, ni los éxtasis son tan caros. Estas pastillas hay que tomarlas un par de días antes de salir, durante la estancia y una semana después, todo es como prevención, incluso tomándolas puedes tener la malaria aunque es difícil. La pastilla la tomamos con el desayuno, pero antes de ir al comedor, nos tomamos, en ayunas, un chupitazo de slivovicka, que es una bebida eslovaca de unos 50º. El motivo de bebérnoslo no es empezar el día con alegría y fiesta, es una medida puramente preventiva; parece ser que de esta forma matamos todo lo malo que pueda haber en el estómago y nos evitamos diarreas y similares. Los eslovacos lo hacen bastante y Lara dice que cuando estuvo en Egipto, ella y su amiga fueron las únicas del grupo de viaje que no tuvieron problemas de estómago, así que a pesar de ser un poco fuerte, todas las mañanas le damos un poco de alegría alcohólica al cuerpo.

Nos recogen otra vez de la agencia para llevarnos a un hotel donde hay una reunión y nos explican cosas básicas del país y ofrecen excursiones. Al final no compramos ninguna, decidimos pensarlo o intentar buscarnos la vida un poco ya que son un poco caras y hemos leído en internet que es posible viajar con guías nativos de forma más barata. Al terminar nos llevan a cambiar moneda al centro. Allí nos pasa algo increíble, Joan Carles se encuentra a un gambiano que había trabajado con su hermano en Lleida, el tío lo reconoció en la oficina de cambio, el hombre no paraba de gritar y de decir que lo conocía, se puso muy contento.

De vuelta al hotel decidimos tomárnoslo con calma ese día para decidir qué hacer. Lara y Javi se van a la playa y JC y yo nos quedamos a tomarnos una birra, al poco aparece Ian que es un inglés de unos 50 años vecino nuestro y lo conocimos por la mañana, se sienta con nosotros y empezamos a tomar cervezas con él. Al rato aparecen los otros y seguimos con las birras, Ian se empeña en invitarnos a comer, nosotros pensábamos ir a un restaurante de un español que está cerca, pero nos quedamos y tomamos langosta que regamos con vino blanco. Como llevamos mucho tiempo bebiendo ya estamos un poco tocados, sobre todo Ian que empieza a sacar su vena inglesa-imperialista. El tío con nosotros es majo y es divertido, pero con los nativos y los camareros se pasa un poco, es bastante seco con ellos, a veces los trata con un poco de desprecio. Seguimos la fiesta con chupitos, nos pasamos casi toda la tarde bebiendo, pero al final vamos a dormir la siesta antes de cenar. En la cena Javi y Lara nos cuentan que han conocido a un profesor que nos va a llevar a la escuela donde trabaja.

viernes, 7 de marzo de 2008

Capítulo 39: El viaje a Chequia y a Barcelona.





En la 1ª el reloj obrero en Olomouc, en la 2ª vemos la torre de la peste de Olomouc; en la 3ª, una vista de Brno. En la 4ª aparece un palacio en el pueblo donde vive Aga, los están restaurando para ser la "casita" del presidente; en la 5ª una toma artística.

El final de enero es un poco estresantes por el tema del cambio del semestre, hay mucho trabajo. En estas fechas voy mucho al médico, ya comenté que en febrero fuimos a África, concretamente a Gambia, y para viajar a países africanos se recomiendan vacunas, así que me he puesto la de la fiebre amarilla, la del tifus y la de la hepatitis, que son tres dosis y cuesta cada una más de 40€, la del tétanos la pondré a la vuelta, pero ésta me la paga la seguridad social.

El viernes 1 de febrero lo tenemos libre, así que me voy con Aga a Chequia, a Brno y Olomouc, dos ciudades del sur del país. El viernes por la mañana quedamos en Olomouc, después de tomar algo nos fuimos a buscar la casa de Isa, que es una profesora que trabaja allí y que nos dejó su piso para dormir. La ciudad es muy bonita, pequeña pero parece acogedora, hasta tiene una columna de la peste (son estatuas de la época de la peste para proteger a las ciudades de la epidemia) que es patrimonio de la Unesco y es espectacular. El sábado antes de comer nos vamos a Brno, está a unos 50 -60 km, pero el tren se da un paseo por no se sabe donde y tarda más de dos horas. Llegamos muy cansados asi que comemos, paseamos por la ciudad (es bastante grande y monumental, en sus tiempos debió ser importante) y decidimos irnos a dormir a Blava. Queríamos ver en Brno el museo dedicado a Mendel, el descubridor de la leyes de la genética, pero no tuvimos tiempo, otra vez será. El viaje ha sido un poco cansado porque pasamos mucho tiempo en el tren, pero me han gustado mucho las dos ciudades.

En estas fechas también me traen la camiseta de hockey, nos la hemos comprado 4 de los profes españoles, el problema es que son de talla única, enormes, para poner de pijama y no es la de estas año que es muy chula, es la del año pasado que no mola tanto. El viernes 8 de febrero nos convoca a una reunión la agregada de educación, así que nos vamos los profes españoles, la directora y Martina, la jefa del departamento de español. El motivo de semejante movilización es que la agregada, Marisé, se va a finales de febrero y quiere despedirse de todos, además hay un curso el sábado y el domingo (yo no voy) y presentamos dos publicaciones, una de comentarios de texto de literatura para los alumnos de 5º y un CD con ejercicios para las clases de vocabulario de 1º. En este CD yo soy uno de los autores y también uno de los coordinadores, incluso tuve que decir unas palabras en la presentación. Además de todo esto vamos a cenar y de fiesta, como siempre. Para el curso vienen bastantes profesores de Chequia, así que me reencuentro con algunos que ya había conocido el año pasado.

La semana siguiente todos, alumnos y profesores, estamos esperando las tan ansiadas vacaciones. El viernes 15 preparo todo y salgo un poco con Rafa y Tamara. El sábado por la mañana me voy para Banská Bystrica, allí me esperan mis compañeros de viaje y Aga, que se ha acercado desde Blava. Comemos en un restaurante muy bonito y después de descansar salimos de fiesta. El domingo vemos el museo del levantamiento nacional, el año pasado pasamos por allí pero no entramos (hay algunas fotos en el blog del exterior). Este año si entramos a ver la exposición, hay muchas armas y trajes de la 2ª guerra mundial. Aga vuelve a la capital y el resto nos vamos a comer. Por la tarde hacemos las últimas compras (material escolar, slivovicka, cremas para el sol...) y nos vamos a preparar las maletas.

El lunes 18 madrugamos para irnos a Blava, comemos con Aga y tomamos el avión hasta Barcelona. Al llegar nos espera una tía de Lara y vamos al centro para quedar a nuestra anfitriona, una amiga siciliana de Javi. Mientras la esperamos entramos en un bar (el Verdi 30, pero nosotros leíamos Verdi Bo, fijaos en la foto) y nos liamos a cañas. Aparece nuestra casera y seguimos de cañas, al rato aparece una compañera de piso y seguimos con las cañas. Ya por fin decidimos irnos a organizar cómo dormir. Una vez distribuidos salimos a cenar, para el café aparecen Lara y su tía y nos vamos a tomar algo antes de acostarnos. Al día siguiente paseamos un poco y hacemos las últimas compras; después de comer nos despedimos de nuestra anfitriona y nos vamos para el aeropuerto, estamos nerviosos, África está muy cerca.

Por cierto, las compañeras de nuestra anfitriona tienen un corto titulado "Te querré mal" (creo que este es el título) que ha ganado un montón de premios, así que si podéis no dejéis de verlo, parece ser que está muy bien. Yo aún no lo he visto pero lo intentaré.

domingo, 13 de enero de 2008

Capítulo 38: Los blogs y más cosas.





En la 1ª vemos a Iago con Roi, la nueva joya de la familia (y van...); en la 2ª hay algunos profes bailando el día de la comida de navidad. En la 3ª se ve una botella de licor muy bien decorada que le tocó a Mario en el sorteo de la comida. En la 4ª, el Pipi grill, la mejor comida rápida del mundo, y en la última vemos a JC buscando en las papeleras por si aparece su cartera, el día después de que le robaran en el zulo.

De momento en esta entrada sólo quiero comentar los cuatro blogs que he relacionado por si los queréis mirar. Por ahora son de amigos, nos presentan otras facetas de la vida en Eslovaquia y en otros países. El de una miguita de pan en Zilina es de Pili, la profe de este año de mates, que el año pasado estaba en Trstena, podemos disfrutar de sus vivencias en la Orava profunda y ahora en Zilina. El de una friki en Japón es de una profe que el año pasado estaba en Trstena con Pili y que ahora reside en Osaka, nos muestra unas interesantes curiosidades de la vida en Eslovaquia y en Japón. El del exiliado es de Luis (compañero el año pasado en Zilina) y su mujer Manuela, que han regresado a la madre patria extremeña para seguir siendo azote de "imbéciles e escuros" que decía el poeta, deleitándonos con sus reflexiones, sus vivencias y sus magníficas fotos (son increíbles). El del pistacho veloz en Hungría es de un profesor español que vive en Miskolc, en el norte de Hungría, donde aparecen sus aventuras en el país magiar. Que los disfrutéis.

Hoy es viernes 7 de marzo, hace casi dos meses que no escribo en el blog, todo tiene una explicación, ya sabéis de mis viajes de fin de semana a la capital que me impiden disponer de tiempo, podemos añadir el trabajo, que estuve más de una semana preparando un proyecto europeo con Luis, y para finalizar, he estado de vacaciones ¡en África! una semana y pico, tranquilos que lo contaré todo. Vamos a seguir donde lo dejamos.

El fin de semana del 11 al 13 de enero celebramos el cumpleaños de una profe de Bratislava, Maribel. Salimos de fiesta y lo pasamos muy bien, éramos mucha gente y la mayoría bebió bastante y agarró una buena cogorza, yo no estaba demasiado borracho y me dediqué a cuidar de los más que peor estaban, con potas incluidas. Lo peor de todo fue que a tres personas le robaron cosas en el zulo, a Joan Carles, a Tamara y a una francesa. El sábado tuvimos que pasarnos por comisaría para denunciar los robos, incluso describimos a un sospechoso; pero fuera esto lo pasamos muy bien, claro que las víctimas no pensarán lo mismo.

A mediados de enero estamos terminando el primer semestre lo que significa muchos exámenes y mucho trabajo, reuniones de evaluación y todas esas cosas; por culpa de esto el fin de semana siguiente me lo pasé en Zilina trabajando, bueno, fuimos a cenar y salimos un poco el viernes en Zilina, pero nada más. Una cosa importante que pasó este mes es que el 17 nació en Toledo mi quinto sobrino, se llama Roi, en cuanto lo vea en verano lo celebraremos como se merece.

Voy a hablar ahora de un par de cosas curiosas del país. Lo primero es que ultimamente, en Blava, vemos bastantes peleas, casi siempre a la misma hora y en el mismo sitio, en una parada del bus nocturno. Estamos allí un montón de peña esperando y de repente aparecen dos o tres tíos y se lían a tortas con otro que está por allí, pero tiene la pinta de que ya antes en algún sitio se habían pegado, no buscan al azar, van siempre a por alguien. Los que estamos allí nos apartamos y miramos hasta que se separan y se van. De momento no hemos visto nada grave ni navajas y cosas por estilo.

La otra cosa que hace tiempo que quiero comentar es sobre los camareros, en toda Eslovaquia y en Chequia también. Son desagradables a morir, la mayoría de las veces parece que te hacen un favor ellos a ti y no tú a ellos, son muy serios y secos, no se ríen ni que les pagues por ello, ni un comentario, ni una pequeña sonrisa, ni un pequeño gesto amable, nada de nada. Es muy muy raro, pero mucho, encontrase con un camarero medianamente agradable, rozan la mala educación, son muy estrictos con todo (si la cocina cierra a las 9:00, no te dan ni un poco de pan), muchas veces cuando vamos a cenar me pregunto porque les dejamos propina, si no se merecen ni una triste corona. Incluso por momentos casi desinforman, me ha pasado más de una vez de preguntar, por ejemplo a las 9:20, si la cocina estaba abierta y decirme que si y a las 9:40 pedirles la carta o encargar algo de comer y te dicen que ya cerró a las 9:30, parece una broma pero no, en vez de decirte que pidas ya que en 10 minutos cierra simplemente dicen que se puede, no importa que falten 5 minutos o 15 segundos para cerrar, en fin, que se debe preguntar todo. Y bueno, no os hablo de la calma que tienen; ¿qué hay un cliente esperando?, no pasa nada, me termino mi cigarrito y después le atiendo; ¿qué tengo dos o tres mesas con gente, o cuatro o cinco o seis?, pues que esperen, ¿para qué apurar un poco para atenderles lo más rápido posible?, si solo son clientes; ¿qué estoy de charla con mi compañero y llega gente al local?, pues termino mi conversación tranquilamente y ya después les atiendo. Aquí lo de la buena atención al cliente lo desconocen totalmente, y si les dices algo hasta les parece mal; en fin, si un día os pasáis por estos países no os sorprendáis de cosas así, es lo normal, avisados quedáis. Cuidado, no es siempre así, pero ocurre muy a menudo.